- Variedades de cañas forrajeras

- Nitrógeno encapsulado como nueva alternativa en ganadería de carne

- Entendiendo y revirtiendo la pérdida de fertilidad en bovinos

 
 

Variedades de cañas forrajeras
Por: July Urdaneta1, Omar Verde2, Carlos Ruíz-Silvera3, Jorge Borges1 1INIA - San Felipe / 0254-9932674 / jurdaneta@ini.gob.ve /  jborges@ina.gob.ve / 2Fundación CIEPE - San Felipe / 0254-2318512 omarverde@cantv.net / 3Fundación Empresas Polar - San Felipe / 0254-2319565 / carlosa.ruiz@fpolar.org.ve

La ganadería doble propósito presenta un grave problema durante la época seca ante la falta de recursos alimenticios (pastos y forrajes de buena calidad), que impiden sostener los niveles productivos de leche y carne que se obtienen durante la época lluviosa. Esta situación, generalmente, obliga a los productores a someter los potreros a sobrepastoreo, se incrementa el consumo, se reduce el crecimiento del pasto y aumentan los riesgos de persistencia del pasto a nivel de potreros. Las alternativas para solventar los efectos de la sequía incluyen el riego y el uso de cultivos complementarios. En virtud de su mayor accesibilidad por parte de los productores, la segunda alternativa es la que muestra mayor potencial. Un recurso alimenticio de amplia tradición y desarrollo tecnológico en el estado Yaracuy, que puede ser considerado para resolver esta problemática es la caña de azúcar.La selección y utilización de variedades de caña de azúcar forrajera, permite cubrir la escasez de alimento en la época crítica y contribuiría a incrementar los niveles de producción, y aumentar los ingresos económicos del productor, lo que redundaría en mejorar su calidad de vida.

Para ello, el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas, a través del Fondo de Consorcios de Innovación (FCI) y en sociedad con la Fundación CIEPE y el Programa de Agricultura Tropical Sostenible (ATS) de la Fundación Empresas POLAR, unieron esfuerzos para llevar a cabo una investigación en el entorno yaracuyano desde julio 2003 hasta noviembre 2007, con el fin de evaluar y seleccionar variedades de caña de azúcar en la alimentación de bovinos doble propósito, sobre la base de mejor relación hoja/tallo, contenido de nutrientes y rendimiento, a diferentes frecuencias de cortes para identificar variedades experimentales venezolanas con potencial para su uso forrajero en época seca en el estado Yaracuy y su entorno. Las evaluaciones se realizaron durante 37 meses a partir del momento de la siembra (julio 2003 – octubre 2006), evaluándose 10 variedades experimentales V90-14, V99-6, V99-8, V99-23, V99-250, V99-258, V99-260, V99-261, V99-262 y V99-263, y 4 variedades testigos comerciales V71-39, My55-14, PR61-632 y PR69-2176.
A continuación, se describen las características fenológicas, los promedios de producción y el valor nutricional de cuatro variedades de caña de azúcar con potencial forrajero, las cuales resultaron seleccionadas en un día de campo demostrativo realizado en el estado Yaracuy, en febrero del año 2006 y que coincidieron con las destacadas en los análisis estadísticos de la investigación.

   

Nitrógeno encapsulado como nueva alternativa en ganadería de carne
Por: Marcelo Manella. Gerente Técnico de Rumiantes de Alltech do Brasil / www.alltech.com

La alimentación durante la fase de terminación del ganado bovino en confinamiento es una herramienta cada vez más usada por algunos productores, ya que el estabulado presenta un incremento en el número de animales en confinamiento generando mayor rentabilidad del sistema, pero esta depende básicamente de la eficiencia de la ganancia de peso de los animales y de la optimización de los costos operativos, como alimentación y mano de obra.
En aras de mejorar la eficiencia de la ganancia de peso, se busca adecuar las dietas para lograr la mayor utilización de los nutrientes de la dieta. Esto implica mayor actividad que conlleva al mejor desempeño de los microorganismos en el rumen. Dicho proceso permite una digestión óptima del alimento, la que tiene como subproductos ácidos grasos volátiles que son la principal fuente de energía para los bovinos, junto con un mayor crecimiento de las bacterias ricas en proteína de alta calidad, las que a su vez son transferidas al intestino como la principal fuente de proteína para los rumiantes. La proteína microbiana es la principal fuente de aminoácidos para rumiantes, siendo ésta la que más se asemeja a la leche y a la carne.

Se ha logrado modificar la utilización y el funcionamiento de la urea dentro del rumen con el Nitrógeno No Proteico de Liberación Controlada (NNPLC) con beneficios como mejor eficiencia ruminal, mayor espacio físico en el rumen y mejora la ganancia de peso. Se dice que un 6,3% del nitrógeno no proteico es disponible de manera inmediata y el ritmo fraccional de desaparición es de 0,238 /hora. Igualmente sustituyendo cantidades equivalentes de urea, ha generado un incremento en 5% la producción de proteína microbiana, 3,3% la producción de microorganismos por unidad de materia digestible y 2,4% en la eficiencia de utilización de nitrógeno  (Buttery, 1988).

Cuando se usa la suplementación con urea con forrajes de bajas calidad puede mejoras la sincronización del nitrógeno ruminal y la energía digestible (Currier et al, 2004). El NNPLC puede aumentar la sincronización de nutrientes cuando es suministrada con pastos de baja calidad, generando mejoras en cuanto a la ganancia de peso.
Por consiguiente, el uso de nitrógeno no proteico de liberación controlada (NNPLC) es una fuente de nitrógeno no proteico con una densidad de proteína equivalente al 256% de proteína, con una velocidad de degradación en el rumen que se asemeja a la de las harinas proteicas, como la harina de soya (Figura 1). Este cambio permite mejores ajustes de la dieta, con ganancias por la optimización de la fermentación ruminal y consecuentemente mejoras en la ganancia de peso.

Recientemente en São Paulo, Brasil, se ha realizado un experimento en el que se han ido substituyendo la harina de soya por niveles crecientes de NNPLC, al 50% y al 100%, o el 100% de substitución de la harina de soya, más la mitad de la urea en la formulación. Los consumos promedios de NNPLC fueron de 50, 100 y 150 gramos, considerando que las dietas mantuvieron las mismas cantidades de proteína y energía. La ganancia de la canal aumentó hasta en 100 gramos/animal/día, resultando en 10 kg más de canal y consecuentemente mejor rendimiento (Cuadro 1).

La mejora en la ganancia de peso se puede explicar mejor gracias al aporte de energía en función de una mayor eficiencia ruminal que le permite al productor que mejore, no solamente el rendimiento animal, también que obtenga ganancia indirecta como la representada por la facilidad de transporte y almacenamiento de las fuentes de proteína, pues 2 toneladas de NNPLC equivalen a 16 toneladas de harina de soya o a 22 toneladas de harina de algodón.

Entendiendo y revirtiendo la pérdida de fertilidad en bovinos
Por: Pedro S. Bastidas M., MV, PhD - UCV - FCV Instituto de Reproducción Animal e Inseminación Artificial Cel.: 0416 431 5909 - 0414 450 9922 / bastidasp@gmail.com

Muchos estudios en la última década han señalado una disminución de la fertilidad en bovinos, particularmente en rebaños lecheros. La tendencia creciente de infertilidad se ha atribuido a los sistemas intensivos de producción, los cuales revelan una correlación negativa entre producción de leche y tasas de fertilidad.
No hay duda, sin embargo, que el balance negativo de energía (BNE) tiene un impacto en los cambios metabólicos durante el periodo postparto, afectan el potencial reproductivo tanto en ganado de leche como en ganado de carne. 
Durante el período postparto, ocurren cambios en el metabolismo y alteraciones en hormonas metabólicas claves, tales como: la hormona de crecimiento, factores de crecimiento similares a la insulina (IGF), insulina y leptina, las cuales están asociadas a la movilización de lípidos (grasa), todo en un intento por mantener el equilibrio homeostático de la glucosa. Estos cambios son dramáticos en ganado de alta producción lechera, pero no dejan de ser considerables en ganado de carne.
En consecuencia, lo que vemos en la práctica es una reducción del potencial reproductivo, incluyendo reanudación retardada e irregularidades de la actividad cíclica (celo) de los animales y, por consiguiente, una baja tasa de preñez en los rebaños afectados.
Además, existe evidencia que tanto en ganado de leche como en ganado de carne, las pérdidas de condición corporal (reservas energéticas o grasa del animal) están asociadas con los cambios metabólicos, que a su vez inducen una secreción alterada de hormonas gonadotróficas (Hormona luteinizante y Hormona folículo-estimulante), produciendo una alteración del crecimiento folicular, originando de esta forma en bovinos de carne el estado acíclico de los animales (anestro), y de irregularidades en el ciclo en vacas lecheras.

Además de las deficiencias de la función reproductiva a nivel central (hipotálamo, hipófisis), el BNE tiene efectos negativos directos sobre la calidad del óvulo, ya que se afecta el entorno del folículo: líquido folicular y células que rodean el óvulo. Así por ejemplo, altas concentraciones de Acidos Grasos No Esterificados (AGNE) y bajas concentraciones de glucosa en el microambiente de óvulos preovulatorios están asociadas a un bajo desarrollo embrionario y una reducida tolerancia a la criopreservación. Es decir animales con un BNE producen óvulos y embriones de baja calidad y que tienen una baja tasa de sobrevivencia y por tanto conducen a una repetición de celo en los animales que pierden “grasa” durante el período postparto.
En forma similar, el suministro de un nivel alto de energía conduce a un estatus de insulina que está asociada con un mejoramiento del crecimiento folicular pero con un efecto negativo sobre la calidad del óvulo y por tanto un bajo desarrollo embrionario. Esto se ha observado en novillas de leche superovuladas, las cuales fueron sometidas a un alto plano de energía para alcanzar altas tasas de crecimiento, se alcanzó un incremento del desarrollo folicular pero un bajo desarrollo embrionario.

Aparte de los efectos directos sobre los tejidos reproductivos, también se han observado que alteraciones debidas al BNE pueden perturbar otras funciones como el sistema inmune y en consecuencia el desempeño reproductivo. Estos cambios pueden contribuir a prolongar un estado de inflamación en el útero haciéndolo más sensible a enfermedades o una involución no satisfactoria postparto.
Para solventar el problema, es necesario que los productores entiendan la necesidad de minimizar las pérdidas de reservas energéticas postparto. Esto puede ser superado con un manejo nutricional y manejo de la condición corporal de los animales gestantes. Es importante que en ganado de carne la condición de las novillas preñadas se mantenga en la escala de 6 (escala 1-9) al parto para mantener una tasa de repreñez alta en la primera lactancia. En el mercado (cada vez más escaso y caro) se consiguen subproductos de cosecha, caña de azúcar, bloques multinutricionales y núcleos proteicos, estos últimos asociados a pico de maíz, que pueden resultar en una suplementación costo-efectiva para vacas de primera lactación. Las opciones pueden ser muchas pero lo importante es poder garantizar con los recursos forrajeros que las vacas de más de 2 partos mantengan una condición corporal de al menos 5 al parto y mantenerla en los próximos 60 días postparto. Si están en un periodo de servicios, suplementar vacas de primera lactancia al menos 45 días pre-temporada de monta para garantizar tasas de preñez aceptables.
En conclusión, la evaluación de la condición corporal temprana, permite que el productor cambie la condición corporal a sus necesidades en vacas/novillas. Vacas que paren temprano en la temporada de partos tienen más tiempo para ciclar previo al inicio de la temporada de servicios, se preñan más temprano y tienen becerros más pesados al destete.