Artículos Libres - Edición No. 51 - Página 86


Palpación rectal
Práctica iatrogénica y enfermedad ocupacional en los especialistas en reproducción bovina

Por: Carlos González-Stagnaro • Universidad del Zulia - Maracaibo-Venezuela • E-mail: cdgonzal@luz.ve

Para los clínicos especialistas en el campo de la teriogenología bovina, la palpación rectal (PR) de las estructuras genitales representa una amplia proporción del tiempo y de la actividad física dedicada al examen y diagnóstico reproductivo. La palpación es una fuente importante de información tanto para el diagnóstico de gestación (DG), predecir la edad fetal, calificar el tracto reproductivo en novillas como para el diagnóstico y seguimiento de la involución uterina, actividad ovárica, presencia de cuerpos lúteos, quistes ováricos y metritis, entre otros.

El DG por palpación constituye una práctica imprescindible en los Programas de Control Reproductivo dentro de la Medicina de la Producción y necesaria para mejorar la eficiencia reproductiva, la productividad y los costos de las empresas ganaderas. La identificación oportuna de los animales en anestro como principal problema reproductivo de los bovinos en el medio tropical resulta esencial para reducir los días vacíos y los largos intervalos posparto, esto revela la importancia económica del examen. Otros medios de diagnóstico, como la tasa de no retorno (NR) no son efectivos en el medio tropical, otros siendo más precoces resultan costosos e inaplicables a nivel de campo, como es el caso de la endoscopía, la ecografía de ultrasonido o la detección de sustancia vinculadas con la gestación como la progesterona o la proteína B específica de la preñez bovina. 

Se ha asegurado que el uso de la ecografía hacia los 28d comparada con la PR hacia los 35d supone una reducción del intervalo entre celos y del intervalo entre partos en una media de 7.4d, por lo que se ha recomendado su uso sistemático en fincas especializadas. Son discutibles los beneficios de su uso en explotaciones tradicionales con visitas semanales y DG por PR, mas aún si se dispone de un clínico experimentado, buen manejo y fertilidad, además de una elevada eficiencia en la detección de los celos.

Sin embargo, se ha señalado que en fincas con gran número de animales y para veterinarios que poseen bajo control un gran número de fincas y numerosos vientres, la palpación diaria, continua y repetitiva puede derivar en dos situaciones, de acuerdo con el profesional, su experiencia o su mayor o menor dedicación. La primera, es la posibilidad de un efecto iatrogénico (daño causado sin intención por el veterinario) ocasionando una atricción o daño del feto en desarrollo temprano y la segunda, es la posibilidad de que una amplia dedicación repercuta en la salud del clínico desarrollando una enfermedad ocupacional. La palpación puede ocasionar traumas músculo-esqueléticos y asociarse con dolor y debilidad suficientes como para detener la continuidad de las tareas profesionales pudiéndose considerar como una enfermedad ocupacional.

¿Posee la palpación efectos iatrogénicos?

Existe una seria controversia en relación con la seguridad de la PR y el momento óptimo para su aplicación inocua en las vacas; muchas de las fallas de exactitud han sido atribuidas a un error humano o a una posible atricción sobre el propio conceptus en desarrollo, causada por un efecto iatrogénico de la PR, a pesar de que en la fase inicial de la gestación se han descrito pérdidas embrionarias no relacionadas con la PR.

Un examen diagnóstico realizado en forma accidental en vacas entre 18 y 26 días después de la IA a fin de detectar algunas características suficientes como para señalar algunas vacas como posiblemente preñadas; la tonicidad de los cuernos o su rápida contracción al momento de la palpación ofrecen una sensación de protección del embrión y una idea de preñez; en 63% de ellas pudo ratificarse la gestación y la ausencia de atricción fetal al ser re-examinadas días después. Ensayos posteriores en vacas doble propósito confirman que no existe daño fetal atribuible a la PR o al clínico, al reportar perdidas de 7.6% muy similar a las observadas en vacas no palpadas. La ausencia de un efecto iatrogénico de una palpación muy precoz se confirma en novillas; las pérdidas probables atribuidas a la PR entre 24 y 28d post-servicio que incluye retracción y posterior extensión de los cuernos y el examen de las membranas placentarias no fueron diferentes al compararlos con una PR precoz (30-42d) o más tardía (43-56d) ni fue evidente un efecto traumático. Se han apreciado mayores riesgos de la PR entre 35-42d que en edades más tempranas lo que se atribuye a una mayor susceptibilidad del feto durante este periodo coincidente con la implantación placentaria comparado con el lapso previo en el cual el embrión flota libremente (Tabla I).

 

Tabla I. Posible efecto iatrogénico del DG por PR en diferentes momentos después del servicio en novillas mestizas comparado con los niveles de progesterona (22±1d)(N=90)

Días después del servicio                  24-28              30-42                 43-56

DG por P4  (>0.5ng/ml) (%)               70.0                 63.3                    73.3

DG por palpación rectal (%)                 60.0                 56.7                 63.3

Perdidas probables por DG precoz (%)  10.0                   6.6                  10.0

Tasa de partos (%)                              56.7                 56.7                  53.3

Pérdida probable al parto (%)               13.3                  6.6                  20.0



La ausencia de efectos iatrogénicos confirma reportes previos, pero también difiere de trabajos que señalan que la PR antes de 45-60d disminuye la tasa de fertilidad, aumentando las pérdidas embrionarias entre 5 y 14% para diagnósticos entre 31y 51d y 52-70d como consecuencia probable de lesiones o traumas sobre el propio embrión o membranas placentarias [González-Stagnaro C. ITEA. Vol extra 20: 678-680. 1999].

Es evidente que un DG precoz ofrece mayor posibilidad de dañar un embrión menos desarrollado, más expuesto y por mayor tiempo al efecto de riesgos biológicos, genéticos, ambientales y de manejo que influencian la fertilidad en forma más evidente que la propia edad del embrión. Al comparar la PR con los niveles de progesterona, la tasa de preñez en vacas mestizas no palpadas fue 73.1% no significativamente superior al 70.7% en vacas palpadas. En animales palpados entre 28-35 y 43-49d, la fertilidad tan elevada como 73.3 y 75.5% confirma unas posibles pérdidas entre el del DG por progesterona y palpación de 5.5 y 7.4%. No obstante la ausencia de una atricción fetal se confirma con el 5.5 y 7.4% de retorno en celo o vacas vacías de la PR temprana que es inferior al 11.3% hallado en vacas no palpadas (Tabla II).
 
 

Tabla II. Posible efecto iatrogénico atribuible a un DG por palpación rectal temprana (<26d) en vacas mestizas con NR 60d después del servicio (n=103)

Días promedio después del servicio             23.6 ± 2.4                 49.8 ± 6.6

 

DG a la PR 22-26d postservicio                           63.4                              -

DG por PR entre 30-66d (%)                                 59.6                           56.9

Perdida probable por DG precoz (%)                    3.8                               -

Tasa de fertilidad al parto (%)                               55.8                           54.9

Perdida probable hasta el parto (%)                     7.6                             2.0

Intervalo al parto (d)                                401.8 ± 21.7            409.2 ± 30.4



Una diferencia de 2% entre las vacas palpadas y no palpadas demuestra la existencia de pérdidas no vinculadas con la palpación y por supuesto que el examen precoz de gestación es una técnica efectiva y no iatrogénica siempre que sea utilizada hábilmente por técnicos experimentados. Otras pérdidas por gestaciones no confirmadas al parto se atribuyen a fallas embrionarias asociadas con innumerables factores de riesgo, incluso en animales no sometidos a manipulaciones del DG. Reportes previos sobre la palpación del embrión y membranas entre 28-35d señalan un éxito superior al 90% con sensibilidad de 96.9% que incrementan al avanzar la edad fetal, demostrando escasos hechos de atricción o daño fetal asociados con la palpación. 

A pesar de los avances en el DG por técnicas hormonales, inmunológicas o ecográficas, el examen del útero por palpación a partir de la cuarta semana se ratifica como el método más tradicional, rutinario, económico e inocuo para identificar los animales vacíos a nivel de campo [González-Stagnaro C. Rev Vet Venez. 35. 1973]. Un examen más temprano puede ser exitoso pero no es recomendable ni económico.

¿Puede la palpación rectal derivar en una enfermedad ocupacional?

Desde 1996 se ha reportado la existencia de un síndrome ocupacional en los clínicos dedicados a la práctica bovina que afecta el brazo y hombro causando dolor en el cuello, lo cual ha sido asociado con la palpación rectal e incluso con la asistencia obstétrica. Los síntomas de los traumas músculo-esqueléticos se observaron con más frecuencia del mismo lado del cuerpo del brazo más usado para realizar la PR, localizándose de preferencia en los hombros, codos, muñecas, cuello, rodillas y caderas (Cattell MB. VII Cong ANEMBE, España:135-140. 2001).

Los movimientos repetitivos de los procedimientos y la mayor o menor demora en los exámenes de palpación, realizados en una posición fija con el brazo extendido pueden ocasionar alteraciones traumáticas acumulativas de tracción sobre las raíces de los nervios espinales craneales 5to al 7mo en el foramen espinal, afectando los sistemas músculo-esquelético y nervioso. El trauma suele ser agravado por movimientos repetidos y bruscos, posiciones forzadas, vibraciones, compresión mecánica o posturas en una posición mantenida o forzada durante largos periodos de tiempo, afectando en forma más común los músculos, tendones y articulaciones de las extremidades superiores. También se ha planteado la hipótesis de que los síntomas ocurren del lado contralateral al brazo usado en la palpación debido a que el cuello queda doblado lejos del brazo en uso.

El número de alteraciones traumáticas acumulativas reportadas por la industria en USA han incrementado en los últimos años; a la vez, las demandas por compensación de los trabajadores en el mismo lapso han incrementado en 300%. La industria americana reportó en 1990, que sólo 3% de las enfermedades y trastornos reportados corresponden a las alteraciones por movimientos repetitivos o traumas acumulativos, por lo que los servicios en granjas lecheras y los servicios veterinarios se consideran industrias de alto riesgo, con frecuencias de 12.9 y 8.1% de trabajadores. 

Se desconoce en forma específica la incidencia de los trastornos traumáticos en los clínicos dedicados a la práctica bovina.

Una reciente encuesta describe la prevalencia, localización anatómica y el inicio de desórdenes traumáticos acumulativos (CTD) entre los clínicos bovinos expuestos pertenecientes a la American Association of Bovine Practitioners (AABP) y la relación de la enfermedad con los riesgos potenciales de una injuria musculoesquelética de cualquier tipo o asociada con la palpación que ocasione un trauma agudo (ATI). La exposición fue medida por el número habitual de horas dedicadas a la palpación por semana (media 13.5h) y vacas palpadas/día (media 136) lo que significa que algunos encuestados reportaron un total de palpaciones de por vida que excede el millón de vacas. Ni horas/semana (OR=1.30) ni vacas por día (OR=0.95) estuvieron relacionados con CTD.

Sobre 434 respuestas de veterinarios con edad media de 46.3 años y 19.5 años de práctica para los afectados se observó una prevalencia de 71% y 30% de CTD y ATI, lo que evidencia una elevada tasa de atricción y una relación entre los movimientos repetitivos y las alteraciones traumáticas acumulativas a nivel músculo-esquelético asociadas con dolor severo y debilidad crónica que imposibilitan la continuación de las labores y la necesidad de una intervención quirúrgica o de un cambio no deseado en la especialidad, en la técnica o en la dedicación. La asociación entre el brazo de palpación y el lado del trauma en veterinarios que reportaron CTD fue elevada y significativa al compararla con el brazo no utilizado. El brazo de palpación fue cambiado por 8% de los técnicos que reportaron CTD, aunque 29% cambiaron su técnica e incluso 11% su tipo de trabajo profesional.

El 25.6% de encuestados dijeron no haber observado problemas ni síntomas. El brazo mas utilizado fue el izquierdo (73.8%) y las localizaciones anatómicas mas frecuentes fueron en este orden, hombros (25.7%), codos (16.6%), muñecas (10.9), cuello (10.2), rodillas (6.2%) y caderas 4.8%). La relación Otts (OR) para un intervalo de confianza de 95% dio promedios mas elevados para hombro izquierdo (30.8), hombro derecho (14.8), codo izquierdo (5.9%) y codo derecho (22.0), muñeca izquierda (13.1) y muñeca derecha (37.1%). 

Para evitar contracturas neurológicas permanentes se ha recomendado terapia física, correcciones de la postura y de la técnica y por supuesto, reposo médico en caso de dolor y complicaciones. Los tratamientos más utilizados para disminuir los síntomas han sido los anti-inflamatorios no esteroideos (27%), cirugía (24%) y quiropráctica (9.4%) lo que ha llevado a la mejora en 96.5, 70.1 y 86.7% de los casos. El entrenamiento y estado físico de los profesionales jóvenes puede reducir el riesgo de desarrollar el problema y síntomas debilitantes, por lo que es recomendable educarlos en ese sentido. Los miembros de la AABP han decidido buscar información en relación con su actividad profesional para solicitar un seguro médico e incluso solicitar compensaciones o suspensiones laborales.

Sería interesante comprobar la incidencia de estos problemas en los especialistas en reproducción bovina en nuestro medio. Si los lectores están interesados en participar de una encuesta similar, tengan o no lesiones derivadas de la palpación rectal clínica, agradecemos responder brevemente la encuesta. Favor dirigirse a Carlos González-Stagnaro, Email: cdgonzal@luz.ve ,  cdgonzal@hotmail.com  



Encuesta sobre incidencia de alteraciones musculo-esqueléticas en especialistas en reproducción bovina

 Ciudad: ...............................      Años dedicados a la práctica de PR bovina: .....................

 Edad..................... Peso .....................  Altura ................  Km recorridos/día ...................

 Horas/semana/año dedicados a la palpación: ............   Vacas palpadas en 1 día típico ...........

 Brazo utilizado habitualmente en palpación:  Izquierdo........     Derecho........     Ambos ........

 ¿Ha necesitado cambiar el brazo utilizado?.................. ¿Hace cuánto tiempo?......................

 ¿Un trauma lo ha obligado cambiar su técnica?............  ¿Cómo?.........................................

 ¿Considera que un deporte o un pasatiempo ha sido causal del trauma?...........  ¿Cuál?................

 ¿Puede atribuir a la palpación el origen de un trauma músculo esquelético?...........................

 ¿Qué zonas han sido principalmente afectadas (numérelas, en orden de importancia)?:

 ......... cuello           ......... lado izquierdo         ......... lado derecho         ......... ambos

 ......... hombros     ......... lado izquierdo         ......... lado derecho         ......... ambos

 ......... codo             ......... brazo izquierdo       ......... brazo derecho       ......... ambos

 ......... muñeca       ......... brazo izquierdo       ......... brazo derecho       ......... ambos

 ......... cintura         ......... lado izquierdo         ......... lado derecho         ......... ambos

 ......... caderas       ......... lado izquierdo         ......... lado derecho         ......... ambos

 ......... rodillas        ......... lado izquierdo         ......... lado derecho         ......... ambos

 ......... otras ................................................................................................................

 ¿Hace cuanto tiempo ocurrió el primer problema? .............................................................

 ¿Cuál ha sido el diagnóstico de su problema? ...................................................................

 ¿Considera que su problema es solo ocasional? .................................................................

¿Con qué frecuencia? .....................................................................................................

 ¿El problema lo ha obligado a cambiar su técnica? ............................................................

¿Por cuál? ....................................................................................................................

 ¿El problema lo ha obligado a cambiar su especialidad?.......................................................

¿Por cuál? ....................................................................................................................

 ¿El problema lo ha obligado a alguna intervención quirúrgica?.............................................

¿Cuál? .........................................................................................................................

 ¿Qué tratamiento utiliza habitualmente para atenuar su problema? ...................................................................................................................................

 ¿Es efectivo? ...............................................................................................................

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